Felipe Kong Aránguiz

Felipe Kong

Felipe Kong

(1987 – ?) Lo Espejo, La Cisterna, Santiago, San Miguel. canciones y poemas, poemas y bailes, bailes y onomatopeyas, onomatopeyas y altares, altares y escenas, escenas y oscuridad. publicado en editorial problema con Nietakt, traducción de poemas de Katarzyna Ewa Zdanowicz, y en la antología “18 poetas jóvenes de la región metropolitana” de editorial poetica.cl. se dedica con regularidad a la filosofía y a la traducción, que se constituyen como su oficio, a la poesía y la música, que se constituyen como su vocación, y a la danza y el teatro, que se constituyen como su destino | aristofagia / casisol

Menciona:

Carlos Cepeda Oropesa | video
Leonardo Murillo San Martín |  leonardomurillo
María Paz Valdebenito | video
Marjorie Dávila | mayoladesiempre

Poemas

de una isla a otra

tengo un regalo adentro de la caja negra
que no se destruyó cuando nuestro avión
quiso volar muy cerca del sol.
si quieres que te lo pase
tendrás que sacarte los aros
los elásticos, anillos, el espolvoreado
de tu cabeza y tu pelo largo.

rodé por una ladera
y mi piel desapareció.
ahora me olvido de todo lo importante
a menos que se diga como una broma
y paseo por la nave muerta
como Pedro por su alma.

los tornillos son las flores del futuro;
algún día los enamorados
desarmarán todas las ciudades
y no estaremos allí.
recojo ramilletes
y los observo largo rato
pero no te los voy a mandar
porque pesan mucho.

quinientas botellas iguales;
con una que te llegue está bien.

los huilliches en el wurlitzer

los huilliches en el wurlitzer
piden rancheras de colores
y se sientan en una mesa

afuera la lluvia cae
de abajo para arriba

después de conversar un rato
el hijo se pone a llorar
y el padre se aguanta
todos en el local escuchan:
“cuando te fuiste
mis hijos preguntaron
adónde está mamá;
ni modo de decirles
que tú me traicionabas
así que una tragedia
les tuve que inventar”

se paran y se van
la lluvia los eleva.

iluminaciones

si no se lavan en muchos días
los genitales del hombre
comienzan a oler a mujer

esto lo descubrió un mendigo
que se restriega la mano
y se la pasa por la cara
los ojos en blanco
pensando en la virgen

al verlo en éxtasis los otros se ríen
nadie más ridículo e insoportable
que aquel que ha encontrado la verdad

juntan monedas chinchineantes para un vino
que luego les dolerá al amanecer
cuando el sol desganado
les arrebate los sueños.


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